martes, 13 de noviembre de 2007

me falta práctica


Estuve leyendo uno de los pocos blogs que leo regularmente y me puse a pensar en mi primera vez. Es raro que un hombre hable de su primera vez. Al menos de su primera vez de verdad, esa en la que uno avanza (al menos yo) como puede, tratando de parecer lo más experimentado posible y termina quedando como un pollito mojado, atolondrado y feliz, incapaz de explicar, de explicarse cómo sucedió todo.
En mi caso fue así: torpe y sorprendente. Creo que nada te puede preparar para esa experiencia.
Para mí fue una buena experiencia, tanto que me instaló en años de monogamia. Y es que no sólo fue una buena experiencia por el placer, sino también por la compañía porque cuando desperté a la mañana siguiente la que estaba conmigo era a quien yo quería a mi lado, así que agarramos su carro y nos largamos a una playa en el sur, porque era verano y lo más complicado de la vida consistía en aguantarme las ganas de mandar a la mierda a su ex que no paraba de joder y en no ser descubiertos infraganti por sus padres (aunque, en este aspecto, tentamos al destino unas cuantas veces. Bueno, muchas veces).
Pero después de todo eso vino la vida. Yo me fui lejos y aprendí muchas cosas. Por ejemplo, que si eres hombre tienes que aprender a ser un poco buenagente y un poco pendejodemierda; que nada es para siempre; que todo es para siempre; que uno tiene que hablar de sus experiencias sexuales porque sino los demás deciden inventártelas.
Aprendí, también, que uno a veces se siente solo. Y que, en estos casos, el sexo es un placebo efímero y fugaz. Al menos en mi caso. Pero lo aprendí tarde, como la mayoría de las cosas importantes que se aprenden.
Ahora veo que yo también anduve por ahí buscando sexo cuando lo que en realidad buscaba era compañía. Tal vez por una suerte de nostalgia inconsciente de mi primera vez, de las veces en que me sentí amado.
Cuando comencé a escribir esto pensé que me sería más fácil. Me falta práctica, eso es. Nunca he sido de los que comentan sus experiencias sexuales con los amigos.
Podría decir que existe un tiempo para todo. Y eso incluye estar solo, como ahora, que no es lo mismo que sentirse solo.
Estuve leyendo ese blog. Soy de la idea de que todo lo que hace que uno se cuestione es benéfico. Gracias, Alicia.

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