jueves, 31 de enero de 2008

carta al ornitorrinco

Xalapa, 31 de enero de 2008
Querido hermano,
debo confesar que no sin cierta malicia me tomo la libertad de escribirte estas líneas públicas. Tengo la certeza, por los años que llevamos en esto de bailar tregua y bailar catala a dos voces, que despertarán en ti esa inquietud que nos hace resolver asuntos de maneras impensables y enfrascarnos en proyectos descabellados.
Sucede que, desde la irrupción de tu blog, puedo leerte a mis anchas. Y eso es bueno y es malo. De lo bueno nadie habla, así que concentrémonos en lo otro. Lo otro consiste en que no sé hasta qué punto la distancia geográfica que nos tenemos, casi tan añeja como el cariño, me siga siendo aceptable. Y todo esto no es algo que sucedió así, de improviso, es algo que viene girando sobre su eje a saber desde cuándo y que aquella noche limeña en que nos instalamos como siempre en el café y nos comimos y nos bebimos todo lo que en otras épocas no habríamos podido pagar me hizo ver.
Hay muchas relaciones que se sostienen gracias a esa distancia o a lo esporádico de sus encuentros. Me preguntaba si después de tantos años seremos capaces de sostenernos, de soportarnos, como antes, cuando muchos de los días transcurrían a la espera del encuentro nocturno en el mismo café que hace pocas semanas nos contuvo como si el tiempo no hubiera pasado, aunque Cisneros no nos gritaba nada desde la otra mesa, ni había turistas europeos fotografiándonos emocionados, ni Mari decidía llegar tarde sin darnos ninguna explicación.
Lo que quiero decir es que me he dado cuenta (dirás que ya era tiempo) que no es que te extrañe, sino que el tiempo ha pasado y uno crece y se tiene que hacer responsable aunque no le de la gana, con todo lo bueno y todo lo malo que eso implica y como ya sabemos que de lo bueno nadie habla me voy a hacer el vanguardista y hablar de lo bueno de hacerse responsable de uno mismo, esas pequeñas delicias como comerse el postre antes de la comida, como el poder decidir lo que uno es y va a ser y entender que uno es y será también por los otros, aquellos y aquellas que nos marcaron para siempre.
¡Eso es! ¡Lo logré! A veces doy tantas vueltas tratando de decir algo que hasta me da vértigo.
Lo que quiero decirte, así porque sí, sin ninguna razón en particular, es que en ti se confirman tantas cosas que alguna vez pensé como productos de mi imaginación o de mi falta de imaginación, las frases de Don Ata y las de Bryce, esos que han dedicado sus vidas a querer y ser queridos, porque un amigo es uno mismo en otro cuerpo, porque has sido espejo, hoja en blanco y café.
Y quería decírtelo.
Te abrazo, hermano, como en cada reencuentro y como siempre.
Joaco

Música incidental: Canción para arrullar a un ornitorrinco (extracto)


1 comentario:

El ornitorrinco dijo...

Porque sólo las aves conocen de sus plumas y ni tú ni yo entendemos el claro de esta luna
porque corremos el riesgo de ser defraudados pero vale la pena creernos el cuento
porque a pesar del trueno avanzamos sin premura y nuestras manos marchan acordes a este sino
porque todo es relativo
porque seguimos vivos
(valga la osadía)
porque estamos de acuerdo en la sonrisa más bella en nuestros demonios y ojalá en tus ángeles
porque nos gusta porfiar el imposible y probamos de lo puro y lo insolente
me da gusto hallarte de este lado del camino
y demás está decirte que tenemos un encuentro pendiente al otro lado, amigo