domingo, 25 de mayo de 2008

un poco vacío


Para Clem, por el té y la torta de zanahorias.




¿Será normal estar solo, así, durante tanto tiempo? Este aislamiento que me ha tocado vivir o, más bien, al que me someto me deja un poco vacío.
Trato de defender diariamente mi condición, pero una condición que requiere tantas excusas para conmigo mismo no debe redituar muchos beneficios, al menos no en la dosis suministrada.
De alguna manera me he vuelto un experto en encontrarle defectos a todas las chicas que cruzan por mi vida, que tampoco son tantas ya que mi dosis de aislamiento no es un muy buen estimulante de las relaciones sociales.
Una parte de mí entiende que el del problema soy yo, que esta incapacidad/desgano/terror de involucrarme sentimentalmente no es algo gratuito ni un sino sobre el cual no tengo inferencia.
Pienso en eso y no sé si el embarcarme en la próxima nave sentimental que pase sea la mejor manera de resolver el crucigrama de mi corazón, he extraviado esa capacidad mía de apasionarme ipso facto, al menos en lo que a relaciones amorosas se refiere.
Cuando estaba en primero de primaria me moría por una chica llamada Aivi a quien cubría de besos cada vez que la tenía cerca. A la pobre Aivi no le hacía ninguna gracia el asunto, así que me acusó y aprendí que el querer a alguien no es suficiente argumento para ser querido de regreso. Fue un amor fugaz. Al final de ese año Aivi se cambió de colegio y no la he vuelto a ver más.
Pocos años después me enamoré de Mariana. Ella no se cambió de colegio ni nada. Un viernes me armé de valor y a la salida le di un papelito en el que había escrito con mi letra horrible el clásico ¿quieresestarconmigo?. Me había costado tanto encontrar el valor para declarar mi amor aunque sea vía papelito que yo ya daba por hecho que todo ese esfuerzo era más que suficiente y que Mariana no tendría más remedio que convertirse en mi novia. El lunes siguiente llegué tempranísimo al colegio, antes que casi nadie, digo casi porque Mariana ya estaba ahí, jugando yaxes (creo). Durante todo el día no me dirigió la palabra, hasta que al final me dijo que me había dejado una nota en mi casillero. Corrí, vacié el contenido completo de mi caótico casillero y no encontré la nota en la que (obviamente) me decía que no tenía ni la mínima intención de vivir un romance conmigo, pero en la que yo tenía puestas todas mis esperanzas. Nunca la encontré. Ni tampoco nunca ordené mi casillero.

También me enamoré de Brenda, de Alicia, de Lucía y de tantas otras que no tenían planeado siquiera averiguar quién era yo detrás de esa cara de idiota. La cosa es que sufría como una bestia.
Ahora no sufro como una bestia, eso también se pierde cuando uno deja de enamorarse como una bestia, pero hoy es domingo y extraño estar enamorado como solía hacerlo en aquellas épocas. Tengo que ordenar mi casillero para no correr el riesgo de perder la próxima nota que me dejen. No vaya a ser que esta sea la que me arranque por fin de estos domingos desplumados.

Música incidental: Gallo, por Los Negritos (en el Encuentro de Jaraneros 2006 - Tlacotalpan, Veracruz) (extracto)



7 comentarios:

Anónimo dijo...

va li ente , va li ente , va li ente...

El ornitorrinco dijo...

a seguir porfiando, varguitas... y que no nos pillen con el casillero revuelto.

Juanma dijo...

quizás el consuelo que nos quede sea que el amor, cuando llega de repente, sin aviso y sin esperarlo, se nos clavará en el alma hasta el último de nuestros días y entonces, correspondido o no, uno sabe que ha amado y que por ende, sigue vivo... un abrazo solidario, compañero...

Silvana dijo...

oye, y yo que!!! no me leo entre las multiples nombradas ah! Te adoro y siempre es lindo leerte mi joaco querido.

Anónimo dijo...

Enamorado, que bonito sentirse asi, claro que debes extrañarlo, pero no lo forces ya te llegará cuando sea tu tiempo de amar, por lo pronto disfruta de tu soledad, a mi a veces me hace tanta falta

Anónimo dijo...

Nunca había leído este post. Por alguna razón que jamás entenderé seguro, justo hoy, empecé a rebuscar en mi casillero y encontré esta nota dedicada mí, si es que soy la única Clem de tu vida. Tú eres el único Joely de la mía. Gracias por pensar en mí, no importa que haya sido en mayo.

La chica del pelo azul.

Luftmensch dijo...

Clem, la dedicatoria es toda tuya y de nadie más, por esa tarde en que nos tomamos un té acompañado de sendas porciones de torta de zanahoria en el skype.
Joely