miércoles, 9 de julio de 2008

sombra




A veces siento que no tengo sombra. Al menos no en el suelo cual alfombra atada a mi talón que se mueve a mi ritmo, pero en su plano propio. Es una sensación de no estar proyectando esa porción de negrura que se debe desprender de todos. De alguna manera, he mezclado mi negrura en algún lugar oculto de mí. En algún punto de mi historia debo haber comprendido que la oscuridad se entierra bien al fondo porque hay que ser bueno. Pero hay días en los que no me sale. Hay días en los que la bondad se me vuelve un muñón. Supongo que es normal que suceda. Hay días en que mi sombra se desliza por los viejos y gastados resquicios de mi buenaondez o de mi más distraído candor y se planta al frente sin asomar la cara.
Me cuesta encontrar una forma de equilibrio en este aspecto. Siento que tiene que ver, en parte, con mi tezuda necedad, con mi falta de humildad.
Tengo que aprender a ser un poquito más humilde. Me creo una persona humilde pero tal vez no sea yo el más adecuado para juzgar eso. Decir que lo soy es el primer paso para dejar de serlo, ya que la humildad está íntimamente vinculada a la conciencia total que yace en nuestro interior y que hacia afuera solo es un reflejo, como la brisa que anuncia la cercanía del mar cuando nuestras plantas todavía pisan baldosas.
Ojalá aprenda algo.

1 comentario:

Jose dijo...

"La modestia es la hipocresía de los capaces"
Vizcarra, Gastón. En Un par de toques y nos vamos, Lima, 2003.


"No hay que ocultar el que uno sea encantador"
Ibid. Op.Cit. p.32

No le des vueltas compañero! La gente te quiere precisamente por como eres, no a pesar de ello.

Un abrazo,

Il Chonan.