miércoles, 17 de septiembre de 2008

oriana


Oriana camina ignorando el cataclismo mínimo que sucede debajo de sus plantas. Hoy encontré un rastro virtual que dejó y me acordé de una tarde en que la vi caminando sola, entregada a la contemplación de enredaderas floreadas, sin bolsa en el hombro ni las manos ocupadas por más que un vaivén irregular.
Una noche nos sentamos en el techo de la casa de sus padres a mirar el cielo y a reír y reír. Y es que cuando ella ríe su sonrisa te desnuda los tímidos y nicotinados dientes. Es lo que más recuerdo de ella, su risa. Será por eso que sonrío cada vez que la recuerdo.
La vi, por primera vez, una noche en la casa de sus papás llena de gente que se arrullaba al ritmo de una película de Buñuel. Pero todo era muy complicado en esa época, incluyéndonos.
Me gustaba salir con ella. Me gustaba porque nos sentábamos donde fuera y hablábamos y hablábamos. Yo siempre trataba de hacerla reír, por eso de que me enamoraba un poco más de ella cada vez que sonreía. A veces la hacía reír tanto que su carcajada resonaba en los jardines de la USBI. Y la mía también.
En alguna parte guardo la única foto que tengo con ella, a la mitad de un extraño viaje que hicimos a Naolinco, en un vocho prestado.
Tengo algunas cartas que le escribí y otras que ella me respondió. Una de mis correspondencias favoritas que, hasta el día de hoy, releo en las tardes aciagas y nostálgicas.
Ella se fue hace tiempo. Desde entonces esas calles no han sido las mismas.
La última vez que estuve con ella regresé a mi casa a escribir una cosa que me hace llorar a la media noche y que no he olvidado, porque cuando ella te intenta ver de cerca se le cierran los ojos.
La vi por última vez sin que ella me viera. Tenía la mano izquierda sujetando una pequeña bolsa que colgaba de su hombro izquierdo.
¿A veces me pregunto quién será ahora?
También me pregunto si la que es ahora se llevaría así de bien con el que soy yo ahora.
Nunca he dejado de tener ganas de verla.

2 comentarios:

Adriana dijo...

Hace poco reencontre a alguien despues de diez años y pensé lo mismo que tú, quien eres ahora? querras hablarme como antes? fue un bonito encuentro, de hecho ahora nos llevamos mejor pero es diferente
Besos

Oriana dijo...

ahora mismo veo muchas bolsas sobre una pared roja, escribo todos los días, tomo fotos, viajo a jalapa cada mes y me recuerdas a manongo, siempre te leo, pero abril ya pasó, te mando un fuerte abrazo.