martes, 14 de octubre de 2008

pecho cerrado



"Sometimes I don't think people realize how lonely it is to be a kid."
Charlie Kaufman, Eternal sunshine of the spotless mind


Hoy amanecí con el pecho cerrado. Esa sensación de tos cada vez que respiro profundo. Y me acordé de mis nueve y diez años, cuando el asma apareció de pronto y me vi obligado a guardar calma y cama.


Asma. (Del lat. asthma, y este del gr. ἄσθμα, jadeo, asma).
1.
f. Enfermedad de los bronquios, caracterizada por accesos ordinariamente nocturnos e infebriles, con respiración difícil y anhelosa, tos, expectoración escasa y espumosa, y estertores sibilantes.
(Diccionario de la lengua española, Vigésimo segunda edición)

Accesos nocturnos e infebriles
Despierto, con miedo, en mitad de la noche. Prendo la lamparita de mi mesa de noche y agarro lo que sea para ponerme a leer, y olvidarme que la angustia no me deja dormir, y olvidarme que no me quiero dormir por temor a no despertarme a tiempo para reventar en un arrebato de tos dolorosa y evitar que la asfixia tiña todo de azul.
La gente dice que el asma es, también, psicológica. Y yo pienso en mi psicología. Pienso en qué querrán decir los que dicen que el asma es psicológica. No quiero dormirme. La ausencia de la fiebre me deja sin el consuelo de la alucinación distractora. No quiero dormirme.
Respiración difícil y anhelosa

El aire sigue siendo necesario pero se convierte en un ausente. La dosis que logra atravesar mi pecho no es suficiente para lograr una exhalación catártica; no alcanza para disfrutar la soledad en la escalera de servicio o en el sótano, donde me puedo poner a llorar sin que nadie moleste, a llorar sin saber por qué, sin poder entender que la vida muchas veces no está a la altura, porque tengo nueve años y la casa está llena de rincones para llorar. Es difícil respirar así.
La nostalgia del suspiro me pone triste, me aleja del estado en que acabas por aceptarlo todo porque no sabes qué hacer al respecto. Anhelante, abro lo más que puedo los ojos como para reconocer un rostro en la oscuridad, en mi oscuridad, un rostro con ojos sin ojeras y boca que me diga que ya todo va a pasar, que no se va a ir esta noche porque Joito está enfermo.
Expectoración escasa y espumosa

Cada ola arrastra en la cresta su basura. En su espuma se quedan los restos de naufragios y basurales, de cañerías de desagüe. Y la espuma lo deja todo en la arena. Expulsa lo improcesable, lo que ya no se necesita para la vuelta al vaivén armónico de altamar.

Estertores silbantes

Una agonía musical, una pena que lo habita todo. Y yo sin poder ver. Diciéndome que tengo asma, repitiendo el mantra que me va a salvar de tener que explicar, que explicarme, que me evitará la contienda con mi realidad y la reemplazará por una lucha condecendiente conmigo mismo. Cuando lo único que en realidad me pasa es que estoy triste y no sé explicar por qué.


Esta mañana me metí a la ducha, el vapor del agua caliente me abrió el pecho y cuando salí del baño me di cuenta que ya había amanecido y que el cielo era una fiesta en azul. Y respirar es una caricia para mi corazón libre.

2 comentarios:

Adriana dijo...

Me encanta esa película!
El tema del asma me asusta, yo tengo una simple alergia que de vez en cuando se intensifica y no me deja respirar, pero abro la boca y asunto solucionado. Debe ser de veras desesperante que lo que cierre sea el pecho y no solo la nariz
Besos
Ya no sufres de eso verdad?

La ingeniero dijo...

es horrible
saludos