sábado, 6 de diciembre de 2008

sonrisa de colores

Entiendo que cuando el niño se hace a un lado solo quedo yo, el adulto que intento ser, muchas veces sin éxito, esquivando, gambeteando cuestiones irresueltas que cruzan como raudos autobuses sobre la avenida por la que camino cotidiana y calladamente, sin música porque el presupuesto todavía no ha permitido la adquisición de un reproductor portátil y con ganas de que algo suceda, que alguien suceda, que se plante junto a mí en la esquina del semáforo en rojo y me regale la anuencia de sus ojos para preguntarle ¿cómotellamas? y ¿tomamosuncafè?.
Entiendo que cuando el niño se hace a un lado me reacomodo en la silla, muevo los papeles del escritorio, descubro el desorden, los asuntos pendientes, las pocas ganas de arrancar los lunes a las ocho y quince, el café con leche, la ventana, su luz y el timbre telefónico de mi extensión que irrumpe un número impar de veces para comunicar un número par de urgencias siempre más urgentes que las anteriores.
Entiendo que el adulto se pone al frente, ahora con más frecuencia, para resolver, y rearmar e impostergar lo postergado, dejarlo todo listo para llegar un lunes a mi reino de ocupaciones y poder tomarme el café con leche mirando hacia la venta y su luz, para levantar el auricular una sola vez y dejar que el niño diga alósípapá y seguir mirando hacia la ventana, más allá, a la costa que me entiende y que me añora, al jardín estival del sur, a los brazos que celebrarán mi llegada con su incondicionalidad, a la casa de antes y de siempre.
Ahí nos encontramos el niño y el adulto, cabemos los dos. Ninguno hace a un lado al otro, nada de codazos ni empujones porque hay algo que nos convoca, es decir, que me convoca.
Faltan pocos días para llegar a casa y la sola idea me pinta una sonrisa de colores en este rostro que, hasta hace pocos días, hacía juego con la bruma del invierno que estoy a punto de dejar.

2 comentarios:

Juanito el caminante dijo...

Cuando niños... no había preocupaciones... y eramos ricos y felices...

Sigue caminando...

Adriana dijo...

hoy estoy como niña, paseando por blogs, leyendo cuanto se me antoja y olvidandome de los urgentes
Besos