domingo, 4 de enero de 2009

dos mil nueve

Llevo dos días durmiendo.
Regresé de mis vacaciones en Lima, puse un poco en orden las cosas y me tiré a la cama a leer.
Entonces, me dormí. En estos dos días los periodos de sueño han sido mayores que los de la vigilia.
Son las seis de la tarde del primer domingo de este enero. Hace dos días llegué de Lima en donde fui feliz y donde me hice el fuerte durante largas doce horas que duró el viaje de regreso, para llegar a desplomarme de cansancio y nostalgia a mi departamento.
Mi madre, ella prefirió desplomarse en el aeropuerto. Es probable que mi padre también pero no lo vi.
A ella la vi por una rendija desde la que me hacía adiós con una mano y con la otra se agarraba el pecho, como impidiendo que se abra y provocando el derrame en su rostro chiquito.
Yo no sé de dónde me agarraba, si de los papeles oficiales que tenía que presentar ante el oficial de migración, de la mochila llena de cosas para el viaje que nunca usé, de mi pase de abordar pesado como las maletas y como la espera por las maletas que fueron las últimas en llegar a la banda eléctrica en el aeropuerto del DF.
Ha sido una llegada lenta, dándome tiempo a mí mismo para rehabitar mi tercer piso, para entrar de puntillas a este dos mil nueve que empieza lleno de buenos augurios y de cambios y más cambios.

1 comentario:

Adriana dijo...

Aun sigo poniendo 08 en todas las fechas, justo cuando ya me estaba acostumbrando al delicioso 2008 nos toco cambio de año, no podiamos quedarnos un ratito mas en el año pasado?
Besos