lunes, 12 de enero de 2009

en estos días


Van a ser épocas nostálgicas.
Lima me esperaba con la gente de siempre, que me celebra en una bienvenida sin pausas hasta que me subo al avión de la ausencia en que yo me voy.
También me esperaba con un pequeño rincón en la cocina de mi casa de antes, un pequeño rincón inesperado y esperado en el que nos quedamos incluso después, cuando la fiebre había bajado y nos descubríamos igualitos a los de antes, con un par de arrugas de más, con dos o tres temblores de menos.
Hay una boca que sigue teniendo sabor a la Lima que dejé y a la que no pude dejar y decidí meter en la maleta, entre los libros, los discos y la poca ropa. Hay unos ojos que me miran desde su playa, desde la foto en blanco y negro en que me miran y me miran.
Nunca me creí tan vulnerable a los sortilegios del pasado. Al menos no a estas alturas.
Esta vez no hubo canción. No hubo lugar para quedarnos juntos un rato y mirarnos a los ojos porque el presente nos cayó encima.
Sin embargo me he sentado a tomar un café frente a mi ventana, a mirar como la neblina ha bajado y me ha quitado perspectiva de las cosas de la calle.
Es entonces que mis ojos se pierden en los paisajes de mi memoria, que su mirada se acerca a la mía, que la beso de nuevo, como hace unos días, como hace tantos años.
Van a ser épocas nostálgicas.

3 comentarios:

Insomnio dijo...

Ese infierno, es efectivamente un infierno, pero es nuestro infierno.

Adriana dijo...

OMG la nostalgia eh, Silvio siempre es bueno para esas compañias
Besos

Anónimo dijo...

y logré escuchar la canción una y mil veces...