sábado, 16 de mayo de 2009

desde ahora


Digamos que he decidido el regreso.
He comenzado a ponerle precio a las cosas que no me voy a llevar, a sentarme por las tardes en el centro del departamento y mirar por la ventana para recordar la sensación de estar aquí, esa sensación que mañana será ayer y que vendrá a mí en algún páramo del futuro.
Este proceso de partida tiene la cualidad del regreso. El regreso a lo que ha sido nostalgia durante diez años. La fuerza de atracción del lugar por dejar, en este caso, es fuerte como la del lugar al que apunto.
Creo que por eso he emprendido desde ahora este proceso de desarraigo. Ya he comenzado a sembrar despedidas para que sean liturgias largas en las que haya tiempo de decir lo más, de tomar los cafés y cebar los amargos, de cagarse de la risa porque aunque la vida no siempre esté a la altura también está la vida con los demás, con los que han elegido celebrarme con su bienvenida sin pausa.
en todos estos años he ido poblando de a pocos esta ciudad sin mar, este tercer piso definitivo que fundé con Riki y del que se fue un otoño, aquí donde he estado solo y rodeado de gente en algún cumpleaños antiguo, donde he pasado navidades viendo una película, donde se me ha acabado la guita y me han aguantado con la renta, donde he despertado abrazado y también con frío.
Lo estoy habitando a conciencia porque sé que voy a extrañar sus ventanas sin cortinas, su jardín de orquídeas y hierbas de olor, su taller de laudería-comedor.
Este piso se convirtió, además, en la pequeña patria de todos los extranjeros que me han convivido. Ha sido sur en este, a veces, injusto norte.
Es aquí, en medio de este mayo, en que fundo mi partida. Se podrá decir de ella que llega demasiado temprano, pero nosotros sabemos qué a tiempo está.
Dejaré una vida en estas latitudes, porque voy en busca de esa costa anhelante, de su niebla. Único refugio para mi larga y fiel nostalgia.

5 comentarios:

Mandarina dijo...

Necesito conversar contigo.

Luftmensch dijo...

Conversemos...

The butcher dijo...

Vienes.

Luftmensch dijo...

Voy.

Anónimo dijo...

uNOS QUIEREN QUE REGRESES, OTROS QUEREMOS QUE TE QUEDES. QUE COSAS NO?