jueves, 30 de julio de 2009

sueño # 1


Subo las escaleras a mi departamento. Ya ha oscurecido y en el edificio no hay nadie. La penumbra es ligera y se alcanza a ver lo suficiente como para subir sin mayores tropiezos. Al abrir la puerta de metal me encuentro con dos personas dentro de mi departamento, completamente a oscuras. Uno de ellos es un amigo y al otro no lo he visto nunca. Le pregunto a mi amigo qué hacen allí y me responde con evasivas nerviosas mientras se encamina hacia la puerta e inicia su descenso. Cuando el desconocido va a salir detrás de mi amigo, yo lo tomo del brazo y le pregunto cómo han hecho para entrar. Por respuesta, el extraño me sonríe, me muestra cómo su mano atraviesa la pared y se va.

Esto me deja sorprendido y me siento a la mesa a pensar que si ese tipo, al que yo no conozco, es capaz de algo semejante, entonces yo debo ser capaz de hacerlo, también. Durante un rato busco concentrarme e intento atravesar la mesa con mi mano derecha. Nada. Lo intento una segunda vez y, literalmente, siento cómo mi mano atraviesa la madera de la mesa. Emocionado, decido que debo contarle a mi hermano de mi habilidad.

Inmediatamente, me veo caminando con mi hermano por una calle. Él me explica que vamos a casa de unas personas y que si nos ofrecen algo debemos aceptar para no ofenderlos. Yo asiento. Al llegar, descubro que el lugar es una pieza oscura y húmeda en la que viven unos cuatro o cinco tipos. Nos sentamos en ladrillos y cajas de madera y uno de ellos saca una botella de gaseosa de un mueble y nos ofrece “algo de tomar”. Accedo, siguiendo las indicaciones de mi hermano. Acto seguido, el mismo tipo saca una botella de plástico con un líquido transparente, una suerte de licor de dudosa procedencia. En ese momento digo que yo prefiero no beber nada, que estoy bien así. Mi hermano me mira, se levanta y sale a la calle. Yo salgo detrás de él para contarle sobre mi habilidad. En la calle, mientras caminamos por la pista yo le voy contando de lo que soy capaz y se lo muestro metiendo mi mano a través de una pared de ladrillos. Mi hermano sonríe, me toma de la cintura con su brazo derecho y comenzamos a volar a poco más de un metro del suelo. A medida que avanzamos, mi hermano comienza a incendiarse desde la cabeza hacia el resto del cuerpo. Cuando las llamas están a punto de llegar a su brazo derecho se detiene y el fuego se apaga enseguida. Me explica que es suficiente porque, de otra manera, las llamas me alcanzarían. Desde ahí, el futuro próximo se antoja mágico.

1 comentario:

Laura MB dijo...

wow!
me encanto...
fue como si tu sueño se pudiera vivir al leerlo.

todos hemos tenido sueños asi de bizarros... pero eres el primero que leo que los escribe de una manera que wow...

ya sabes que me gusta siempre lo que escribes, pero este sueño, la forma en que lo relatas, me encanto

Un beso y abrazo,
ciao