domingo, 9 de agosto de 2009

sueño # 2


Estoy en un baño público. Una mujer se me acerca y me pide que le deje verme mientras orino. Accedo, aunque al principio siento una vergüenza que poco a poco se va mezclando con un placer casi infantil, arcaico.

Ella se acerca y me confiesa que alguien le dijo que mi pene es muy grande y que quiere comprobarlo. Yo temo no cubrir sus expectativas, así que busco retomar lo que, hasta el momento, he identificado como una placentera comodidad para los dos: que ella me siga observando mientras orino.

En ese momento, entra al baño una mujer, mayor que la primera, quien representa a la madre de mi peculiar espectadora y se sorprende al descubrirnos. Las dos mujeres salen del baño conmigo detrás, tratando de explicar no sé bien qué.

Afuera, una especie de campo abierto, de terreno vacío cercado por una pared, con suelo de tierra, hay unas mesas y mucha gente en lo que parece ser un almuerzo familiar. No reconozco a nadie a excepción de un amigo quien resulta ser el hermano de la mujer que momentos atrás me observaba en el baño.

Trato de acercarme a él para explicarle pero él se aleja sin hablarme ni mirarme, conversando con dos personas que no conozco. Asumo que está molesto conmigo. Nadie, además de mí, parece preocuparse por el asunto.

Me siento en una mesa a esperar a que la mujer regrese.


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