martes, 6 de octubre de 2009

hace diez años


Hace diez años que descendí del autobús e instalé mis plantas en estas lozas extrañas y antiguas. Esta ciudad no era la misma: la hora pico consistía en diez o veinte carros atorados por treinta segundos en algún cruce y la renta de Internet costaba veinticuatro pesos por una hora, justo el tiempo que se demoraba en cargar la página de Hotmail.
Hace diez años también me fui y la distancia se sentía mucho más grande, más difícil de cubrir. Será que con los años uno empieza a medir la distancia con su gente antes que con sus lugares.
Por lo pronto, cada día me siento más cerca del té de mi madre, de los silencios de mi viejo.
Son diez años, carajo. Nunca pensé celebrar un décimo aniversario, además de mi décimo cumpleaños del que no recuerdo nada especial.
Hoy tampoco ha sucedido nada fuera de lo común pero tengo la certeza de que en algún páramo lejano del futuro recordaré el martes en que cumplí diez años de un viaje emprendido sin saber bien por qué, pero sabiendo bien que había que emprender.
Desde mi balcón, mirando al sur, los invito a abrazarme.

3 comentarios:

El ornitorrinco dijo...

Todos los abrazos... el abrazo

Lex Lutor dijo...

Un abrazo Joaquín, acá lo saludamos un poco atrasao, pero vale igual.

El Lucho.

Adriana dijo...

un super duper abrazo entonces
besos