lunes, 2 de noviembre de 2009

día de muertos


Anoche volví a Naolinco después de muchos años. La última vez que estuve ahí fue un sábado. Yo estaba enamorado de ella y creo que ella lo sabía. Esa vez hicimos el viaje en un vocho blanco que me habían prestado y a la mitad del camino, en medio de la carretera, nos tomamos la única foto que tenemos juntos. Estuve enamorado de ella incluso muchos años después de aquel sábado, cuando ella no vivía más en la misma ciudad que yo.
Volvió varias veces. Una de esas me la encontré haciendo fila en un banco y esa noche volví a caminar por la curva sinuosa que desemboca en la casa en la que vivió e hicimos el amor por primera y única vez en nuestras vidas.
Anoche volví a Naolinco y recorrer nuevamente esa carretera me hizo pensar en ella. Un par de horas después estaba mirando la exposición de calaveras en la casa de la cultura y la vi parada junto a una huesuda que vendía algodones de azúcar. Llevaba puesto un abrigo rojo y su cabello se veía más oscuro que en mi recuerdo. Me sentí nervioso cuando la vi así que mi instinto me hizo decir algo gracioso para que sonriera y su sonrisa fuera bálsamo, como siempre. Esa sonrisa que tenía el poder de reinventarme me hizo recordar la noche en el techo de su casa, la caminata hacia la USBI, la breve y maravillosa correspondencia que sostuvimos, nuestro gusto por Bryce, la lejana noche desnudos en un cuarto sin puerta.
Nuestro encuentro de anoche duró pocos minutos. Tres o cuatro. Aproveché para abrazarla porque también me acordé de golpe todo lo que la quise.
Anoche venía de regreso a Xalapa, mirando la oscuridad de lo despoblado. El abrigo rojo le quedaba lindo. Ya no la quiero, es cierto. No como en aquellos años. Verla sonreír me recordó al que fui y el milagro de querer a alguien así, como la quise.
Anoche regresaba de Naolinco atravesando la oscuridad de la carretera. A lo lejos, la ciudad como un nido de luciérnagas.

2 comentarios:

AURA dijo...

bonitas imágenes



¡te quiero cuaji!

Laura MB dijo...

es lindo recordar... cuando no te pierdes entre las memorias