jueves, 15 de julio de 2010

catorce de julio

Ayer celebraron treinta y cinco años de estar juntos. Al medio día vi a mi padre y me llevó a conocer la azotea del edificio donde una vez estuvieron las oficinas del ministerio de transportes y comunicaciones. Por la tarde, mi madre me recibió en la casa de mi infancia en donde tomamos té con strudel de manzana.
Yo pensaba en todo lo que se podrá evocar cuando se cumplen treinta y cinco años al lado de una persona, mientras que escuchaba la versión de mi mamá por primera vez tan detallada. Mientras sus palabras hablaban de llegadas y encuentros, sus ojos parecían nuevos al pasar por esas imágenes que la han traído hasta esta tarde de julio con jardín en lugar de terreno baldío. Después llegó mi viejo y los vi juntos como nunca los había visto. No se tomaban de la mano ni se regodeaban en los clichés del viejo amor. Simples y hermosos ante mí, mirándose mutuamente a través de ese puente que construyen juntos desde hace tanto.
En los últimos años he tomado la costumbre de responder "siguen juntos" y después de una pausa "no sé bien por qué", cada vez que me preguntan sobre el estado civil de mis padres.
Ayer lo he comprendido. También he comprendido que es algo que no sé cómo explicar y que quizá tampoco me incumbe explicar.
Lo que sí puedo es disfrutar de su presencia en mi vida, de sus llamadas telefónicas, sus visitas al departamento, su amor incondicional, esta sensación de seguridad que me acompaña por días cada vez que los estrecho en mis brazos.
Llegar a la casa de mis padres es volver a mí y a lo que de ellos llevo conmigo.
Por este reencuentro y por los treinta y cinco años, gracias.

2 comentarios:

Laura MB dijo...

Hace meses que no te leo. Que bien que ya estés instalado. Me gusta como describes la relación de tus papás... muchas felicidades para ellos

Marce dijo...

Un privilegio que yo no pude tener.
Los perdí hace ya algunos años, y pude ver en mi madre el dolor devastador que le dejó la ida de mi padre.A disfrutar mucho de esto.
Ellos tienen un vínculo que no se construye en un sólo día.Mis más cariñosos abrazos para ellos y uno más para este orgulloso hijo.
Marce