viernes, 14 de septiembre de 2012

órbitas


Esta noche vienen mis amigos a cenar. Nada especial: una pasta al dente y tratar de meter a ocho personas en la modesta mesa para cuatro. Este soy yo buscando acercarlos, ejerciendo mi muy personal fuerza de gravedad ahora que la cercanía me lo permite. 
Supongo que ellos lo saben y adoptan la docilidad del satélite, y circundan mi corazón a un fin de semana de distancia en los puntos más lejanos de su órbita.
Este soy yo, ahora que se han ido, reflejando el brillo de la luz que dejan a su paso.

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