martes, 24 de junio de 2014

plantar lechugas es una metáfora


Anoche hablaba con mi hermano. 
La vida, a veces, te impone uno o varios y te los tienes que aguantar. Yo soy un afortunado. Los que me tocaron en la repartición han sido un lujo. Unas temporadas más cerca y otras más lejos. Y lo que falta.
Anoche hablaba con mi hermano, uno que alcancé a agarrar al vuelo cuando él tomaba impulso hacia el norte. Me acuerdo clarísimo de la primera vez que fui a su casa y nos tomamos no sé cuántas teteras y el agua no se le hirvió ni una vez, prodigio que no se volvería a repetir más. El comedor era una pieza aparte de la sala porque la sala-comedor era taller de laudería-sala de estar del Pochote, un labrador negro, cabezón, medio pelotudo y adorable. 
Anoche, mientras hablaba con mi hermano, me enteré de la vida de algunos amigos en común, de la situación de mierda que se vive en esa ciudad que hace casi veinte años me recibió alejada de la compulsión violenta que hoy la amordaza y que hace cuatro años me intentó retener desatando una tormenta eléctrica la noche en que yo metía los últimos dos libros a la maleta. Me enteré, también, de que a pesar del entorno adverso él ha pintado la casa, ha puesto un mantel en la mesa, ha colgado un cuadro en la sala y hasta ha plantado lechugas en el jardín.
Anoche, mi hermano y yo nos hemos encontrado en la misma banca del parque virtual. Nos hemos descubierto de fácil sonrisa, de cara al mundo y habiendo librado al jardín de futuras inundaciones. Fue como si él hubiese atinado a traer la yerba y el termo con agua y yo el mate y la bombilla. 
La vida no ha sido fácil para ninguno de los dos. Sin embargo, el destino tuvo el detallazo de juntarnos hace más de diez años y de obligarnos a este cotejo que no termina y que me devuelve un reflejo certero, directo a la corteza como para que me deje de cojudeces y me ponga a hacer lo que tendría que estar haciendo.
Ayer lo he visto bien y me he dado cuenta que eso también ha sido verme bien a mí mismo. Y que, a mi manera, yo también he pintado mi casa, he puesto un mantel en la mesa, he colgado un cuadro en la sala. Y yo también he plantado lechugas en el jardín.

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