viernes, 1 de mayo de 2015

desde mi eterno retorno


He vuelto después de cinco años. Y ya me estoy yendo. 
Esta ciudad ha permanecido intacta y también ha cambiado ante mis ojos impávidos mientras cotejaba el referente en mi memoria con la implacable realidad.
En estos días he intentado organizar actividades y visitas, buscando recorrer las mismas calles que hace tanto tiempo habité, cuando era otro, aquel que quería seguir aquí, vivir aquí, aquel que no sabía bien cómo irse, cómo dejar todo esto y desprenderse de este suelo que hoy vuelvo a pisar. 
Pero, sobretodo, cómo sobrevivir a la partida. Cómo hacer prescindibles todas esas presencias que no alterarían sus coordenadas y que parecían quedarse con algo muy importante.
He vuelto después de cinco años y sigo sin respuestas. Esa partida fue también un regreso pero hace tiempo me convencieron de que el regreso no existe. 
He vuelto a subir y bajar calles mojadas, me he movido bajo la lluvia con la soltura de un lugareño más, he abrazado y me han abrazado en mitad de la calle en encuentros no planificados que reacomodaron piezas que parecían inamovibles. 
Ya me estoy yendo. Tan solo como cuando llegué. Allá en casa me esperan lo ojos que ahora son mi norte.
Este norte apunta en otra dirección desde su neblina y yo ya nos soy el que fui aunque su importancia sigue pulsando en mí como los abrazos que me llevo y que permanecerán intactos en mi memoria, en decidida afrenta contra tiranos del olvido.

No hay comentarios: